El crecimiento de Microsoft en el ámbito de la inteligencia artificial ha sido uno de los motores clave de su reciente impulso en bolsa. Sin embargo, nuevos análisis revelan un dato que está generando preocupación entre analistas y expertos: alrededor del 70% de los ingresos de IA de Microsoft dependen directamente de OpenAI . Esta concentración, lejos de ser anecdótica, podría convertirse en un riesgo estructural para el gigante tecnológico.
Durante el último mes, las acciones de Microsoft han subido casi un 30% tras presentar unos resultados trimestrales que superaron ampliamente las expectativas de Wall Street. La compañía demostró que su negocio de IA está acelerando y que sus flujos de caja siguen siendo sólidos, incluso con las enormes inversiones en nuevos centros de datos.
Una dependencia que podría volverse problemática
El núcleo del negocio de IA de Microsoft se apoya en el entrenamiento y despliegue de modelos como ChatGPT, que representan la mayor parte del consumo de GPU e infraestructura dentro de Azure. Aunque Copilot ya cuenta con millones de usuarios de pago en Microsoft 365 y su adopción crece en sectores públicos y privados, la realidad es que el grueso del negocio sigue girando alrededor de OpenAI.
Esto plantea un escenario delicado: si OpenAI se desacelera o enfrenta problemas financieros, Microsoft podría quedar expuesta a miles de millones en costes hundidos y capacidad de centros de datos infrautilizada. Y no es un riesgo menor: OpenAI se estima que pierde entre 10 y 20 mil millones de dólares al año, con ingresos relativamente modestos de entre 2 y 5 mil millones.
¿Qué pasa si el mercado no elige a ChatGPT?
El análisis también plantea preguntas estratégicas: ¿qué ocurre si los usuarios o empresas optan por alternativas como Claude o Gemini? ¿Qué pasa si la regulación se endurece o si la opinión pública continúa deteriorándose frente al impacto de los centros de datos y el uso de contenido generado por humanos?
Microsoft ya está intentando diversificar entrenando modelos propios más eficientes y reforzando su apuesta por negocios tradicionales como Windows y Xbox . Sin embargo, los analistas advierten que, si la “burbuja de la IA” estalla, estas medidas podrían no ser suficientes para proteger a la compañía y a sus accionistas.
El crecimiento de Microsoft en IA es innegable, pero también lo es su dependencia de OpenAI. La relación es estratégica, poderosa y rentable… pero también frágil. En un mercado tan volátil como el de la inteligencia artificial, la concentración del 70% de los ingresos en un único socio es un riesgo que Microsoft deberá gestionar con precisión en los próximos años.